Las revueltas comienzan a llegar a España


Tras la ola de protestas populares que se están produciendo en los países árabes del norte de África y Oriente Próximo, en las que se reclaman cambios políticos, económicos y sociales, era de esperar que alzamientos similares comenzasen a llegar a Europa, y concretamente a España, donde el nivel de corrupción política ya es comparable al de cualquier estado dictatorial africano.

Y es que mientras la economía era boyante, a los ciudadanos no les importaba demasiado que la clase política -esas personas que ante la ausencia de oficio, se dedican al beneficio- se enriqueciera a su costa, pues había dinero para todos. Pero ahora que la crisis se agudiza, la población está comenzando a darse cuenta de que además de robarnos, se nos ríen en la cara.

Como pueden ver en la imagen, en España -al igual que en Egipto, Libia o Túnez- las manifestaciones están lideradas por jóvenes que, preocupados ante la precariedad del empleo, la imposibilidad de poder adquirir una vivienda, los recortes sociales y la subida de impuestos, han salido a la calle a pedir que, los parásitos que forman nuestros múltiples y solapados gobiernos -central, autonómico, municipal…- se busquen un trabajo digno y dejen paso a gente más honrada.

Entre esta multitud -más de 10.000 personas en la foto- están miles de simpatizantes del PP y PSOE que, hartos de mirar hacia otro lado cada vez que sus cabezas de lista se dedican a robar a los ciudadanos, han decidido abandonar en masa los partidos, sabiendo que eso será una medida de presión para que se purgue todo lo podrido y entre gente nueva.

Son personas -todas las de la foto- que ya han agotado su paciencia y están hartos de vivir a la sopa boba con sus padres; personas con ganas de estudiar para prepararse un buen futuro; personas que se han dado cuenta de que, cuando una potencia como Alemania necesita trabajadores con conocimientos específicos, de nada les sirve saberse la alineación del Barça o el nuevo ligue de la Esteban; personas que se han dado cuenta de que a la última manifestación que acudieron fue cuando España ganó el mundial.

P.D.: La única diferencia entre estas protestas y las producidas en los países musulmanes es que, en aquellas, gracias a las redes sociales (Facebook, Twitter, etc. ) el mundo entero ha podido conocer las barbaridades que están haciendo los gobiernos con sus propios ciudadanos (torturas, disparos, asesinatos…), y en cambio, aquí, las redes sociales -en este caso Tuenti-, ha servido para -el pasado jueves- convocar a miles de jóvenes a un macrobotellón en Sevilla.

Visto en Menéame via Tercera Opinión. La foto es de aquí

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