Franz Xaver Messerschmidt – Una mueca genial y atormentada

El Louvre acoge una exposición de las inquietantes y misteriosas cabezas de Franz Xaver Messerschmidt, artista torturado y adelantado a su tiempo



Recluido en una cabaña cercana a Wiesenstein, su pueblo natal de Austria, y viviendo de la leche de una vaca y de la carne de unos corderos que le cuidaba el hijo de un vecino, el escultor Franz Xaver Messerschmidt comenzó en 1775 a esculpir la primera de sus misteriosas cabezas. En efecto, y aunque no lo parezca si se contemplan con detenimiento estas imágenes, hablamos del siglo XVIII, y no del XX o del XXI.
Hechas en bronce, en plomo, en mármol o en alabastro, plagadas de modernidad y de rasgos expresionistas e hiperrealistas que nadie podía siquiera imaginar en aquella época, este artista torturado por fantasmas que solo él veía llevó a cabo durante toda su vida una serie de bustos -muchos de ellos autorretratos- que se ríen, lloran, gesticulan grotescamente, cierran los ojos o abren la boca como si hubieran enloquecido. Se dice que hasta su muerte realizó 60 de ellas. Jamás vendió ninguna. Le acompañaron siempre a lo largo de su vida errabunda. Nadie ha sabido muy bien interpretarlas, qué quiso decir o gritar Messerschmidt con ellas. Ahora, el Museo del Louvre expone, hasta el 25 de abril, una treintena para estupefacción del público de París…([Enlace retirado])

Via Miguel Rodríguez

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