Lon monjes maratón del monte Hiei

¿Puede un hombre correr 1000 maratones en 1000 días? Pues aunque no lo parezca esto es lo que hacen los monjes maratón sin otra recompensa que la iluminación espiritual y con la esperanza de ayudarse a sí mismos en el Budismo hacia un despertar personal.

Estos monjes, conocidos como Kaihigyo, son atletas espirituales de la secta Tendai del budismo, con base en el monte Hiei, que domina la antigua ciudad capital de Kyoto.

Su “peregrinaje” consiste en la realización del Desafío de los 1000 Días, que seguramente debe ser el reto más exigente física y mentalmente en el mundo. Olvídate de ultra-maratones y de “ironmans”, este desafío sobrepasa en resistencia a todos los demás.

Sólo 46 hombres han completado el Desafío de los 1000 Días desde 1885. Se realizará durante siete años en el que los monjes budistas deben seguir además una formación en meditación y caligrafía, y realizar tareas generales dentro del templo.

El Desafío de los 1000 Días consiste en:

* 40 km al día durante 100 días consecutivos los tres primeros años.
* 40 km al día durante 200 días consecutivos los años cuarto y quinto (aproximadamente una maratón al día durante más de seis meses).
* 60 km al día durante 100 días consecutivos el sexto año.
* 84 km al día durante 100 días consecutivos el séptimo año (aproximadamente dos maratones al día durante 100 días).

John Stevens, en su libro “Los monjes maratón del monte Hiei”, describe el estilo de correr que se remonta a más de mil años. “Los ojos se fijan unos 30m por delante mientras se corre a un ritmo constante, manteniendo el nivel de la cabeza, los hombros relajados, la espalda recta, y la nariz alineada con el ombligo. ”

Aún es más asombroso la forma y las condiciones en que corren los monjes. Los recorridos suelen iniciarse de noche y por senderos de montaña desiguales y poco marcados. Durante los meses de invierno, las bajas temperaturas y la nieve son un problema más. No llevan lo último en calzado y ropa, corren en sandalias de paja, que se colocan después de envolver sus pies en telas blancas, con un traje blanco y sombrero también de paja. Además son vegetarianos (toman tofu y sopa de miso) algo que los nutricionistas desaconsejan en los atletas de resistencia.

No sólo llevan ropa y calzado inadecuado para correr, tienen que llevar los libros con los mantras para cantar, las velas para la iluminación, así como una daga envainada y una cuerda, conocida como “cordón de la muerte”. Estos últimos son para recordar al monje su deber de acabar el desafío. Si no lo hiciera se suicidaría por ahorcamiento o destripado. El camino está lleno de tumbas sin nombre, que marcan el lugar donde monjes acabaron con sus vidas. Sin embargo, no ha habido casos de suicidios de los monjes desde el siglo XIX.

En su recorrido los monjes deben hacer paradas en los templos de culto que pueden constar de hasta 260. Las etapas de 84 km puede durar hasta 20 horas en completarse lo cual deja al monje muy poco tiempo para la recuperación y el descanso, pero como dice un viejo refrán: “el sueño de diez minutos para un monje maratón equivale a cinco horas de descanso normal”. También aprenden a descansar secciones de su cuerpo durante la carrera, tales como los brazos o los hombros.

Y luego está el doiri que es llevar al monje cara a cara con la muerte. Aquí se enfrenta a siete días sin alimentos, sin agua y sin dormir. Pasará el día entero recitando cantos y mantras budistas, tal vez hasta 100.000 cada día. La única vez que el monje sale del templo es a las 2 am para caminar 200 metros a un pozo y volver con agua para hacer una ofrenda. Durante este tiempo de meditación habrá dos monjes atentos para garantizar que no se quede dormido.

Durante este ayuno, los monjes desarrollan poderes extraordinarios en los sentidos. Ellos dicen que son capaces de escuchar caer al suelo las cenizas de las varas de incienso y, tal vez era de esperar, de la capacidad para oler como se prepara comida a kilómetros de distancia.

Los fisiólogos, que han examinado a los monjes después de la celebración del rito, encuentran muchos de los síntomas de una “persona muerta”. Los monjes hablan de experimentar un sentimiento de transparencia donde todo lo bueno, malo o neutral abandona su cuerpo y su propia existencia se revela con una claridad cristalina. Familiares de las personas que se someten a este rito hablan de cómo esos siete días les transforman. Uno comentó: “Yo siempre rechazé el budismo como un disparate supersticioso hasta que vi a mi hermano después de el doiri. Realmente era un Buda viviente.”

Cuando el emperador de Japón mantuvo su corte en Kyoto, los monjes ofrecieron un servicio de acción de gracias especial en el Palacio Imperial después de terminar su período de 1.000 días y en él los monjes maratón fueron los únicos que podían llevar calzado en presencia del Emperador.

Incluso hoy en día miles de personas salen a ver a un monje a punto de concluir su “peregrinaje” de 1.000 días. Ahora el viejo recorrido pasa a través de las calles comerciales de Kyoto y el distrito de entretenimiento, con sus bares y restaurantes. Muchos recurren a la esperanza de ser bendecidos por estos monjes especiales en los que creen que tienen poderes para sanar.

Ahora entiendo por qué Japón tiene el mayor número de corredores de maratón per cápita del mundo. Desde la isla del Ártico septentrional de Hokkaido a las islas tropicales de Okinawa en el Pacífico, cada ciudad organiza una serie de carreras de larga distancia y cada escuela tiene un club con buenos corredores.

Hay incluso una liga de empresas, a cuyos equipos se les permite tener un extranjero. Jeff Schiebler, un corredor olímpico canadiense, es el único extranjero africano que compite. Describió lo que es correr en Japón. “Es totalmente diferente de cualquier cosa en América del Norte. Ellos tienen contratos multimillonarios, cocineros en el equipo, instalaciones de entrenamiento. Ese tipo de cosas convierten a Japón en una potencia en pruebas de larga distancia. Se vuelven locos por las carreras y los niños sueñan en convertirse en los próximos campeones de maratón”.

La proteina del Alzeimer es más fuerte que el Kevlar

Como es sabido, el Alzheimer es una enfermedad degenerativa, que progresivamente va afectando la memoria del enfermo. Una de las posibles razones para este avance es una acumulación de placa en el cerebro. Esta placa está conformada por unas proteínas llamadas “beta-amiloides”. Un grupo de científicos de la Universidad de Tel Aviv decidieron investigar estas proteínas y crearon un material orgánico imprimible, transparente y dos veces más fuerte que el kevlar.

El material resultante del trabajo de los investigadores ocupa una fracción de los aminoácidos de los beta-amiloides. Los investigadores formaron pelotas microscópicas con ellos, que tienen un tamaño de entre 30 nanómetros y dos micrómetros.

Ante la inmediata sugerencia de producir chalecos anti-balas, Ehud Gazit de la Universidad de Tel Aviv respondió:

Puede que sea posible construir protección para el cuerpo, pero estamos pensando en usos más director: mejorar las propiedades mecánicas de estructuras de materiales compuestos, como la cerámica y los vidrios a prueba de balas.

En diversas pruebas, sólo se pudo romper el material con una sonda con punta de diamante y aplicando una fuerza dos veces mayor que la que se necesita para romper el kevlar. De este trabajo podrían salir productos muy variados, aunque según Gazit, quizás pase algún tiempo antes que lo vean en el mercado. Ya tienen algunas patentes registradas, pero comenta que pasaron 20 años entre el descubrimiento del kevlar y su salida al mercado.
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Burros para explicar la crisis económica

DEUDAS y BURROS Se solicitó a un prestigioso asesor financiero que explicara esta crisis de una forma sencilla, para que la gente de a pie entienda sus causas.

Este fue su relato:

Un señor se dirigió a una aldea donde nunca había estado antes y ofreció a sus habitantes 100 euros por cada burro que le vendieran.

Buena parte de la población le vendió sus animales.

Al día siguiente volvió y ofreció mejor precio, 150 por cada burrito, y otro tanto de la población vendió los suyos.

Y a continuación ofreció 300 euros y el resto de la gente vendió los últimos burros.
Al ver que no había más animales, ofreció 500 euros por cada burrito, dando a entender que los compraría a la semana siguiente, y se marchó.

Al día siguiente mandó a su ayudante con los burros que compró a la misma aldea para que ofreciera los burros a 400 euros cada uno.

Ante la posible ganancia a la semana siguiente, todos los aldeanos compraron sus burros a 400 euros, y quien no tenía el dinero lo pidió prestado. De hecho, compraron todos los burros de la comarca.

Como era de esperar, este ayudante desapareció, igual que el señor, y nunca más aparecieron.

Resultado:

La aldea quedó llena de burros y endeudados.

Hasta aquí lo que contó el asesor. Veamos lo que pasó después:

Los que habían pedido prestado, al no vender los burros, no pudieron pagar el préstamo.

Quienes habían prestado dinero se quejaron al ayuntamiento diciendo que si no cobraban, se arruinarían ellos; entonces no podrían seguir prestando y se arruinaría todo el pueblo.

Para que los prestamistas no se arruinaran, el Alcalde, en vez de dar dinero a la gente del pueblo para pagar las deudas, se lo dio a los propios prestamistas. Pero estos, ya cobrada gran parte del dinero, sin embargo, no perdonaron las deudas a los del pueblo, que siguió igual de endeudado.

El Alcalde dilapidó el presupuesto del Ayuntamiento, el cual quedó también endeudado.
Entonces pide dinero a otros ayuntamientos; pero estos le dicen que no pueden ayudarle porque, como está en la ruina, no podrán cobrar después lo que le presten.

El resultado:
Los listos del principio, forrados.
Los prestamistas, con sus ganancias resueltas y un montón de gente a la que seguirán cobrando lo que les prestaron más los intereses, incluso adueñándose de los ya devaluados burros con los que nunca llegarán a cubrir toda la deuda.
Mucha gente arruinada y sin burro para toda la vida.
El Ayuntamiento igualmente arruinado.

Resultado¿ final?:
Para solucionar todo esto y salvar a todo el pueblo,
el Ayuntamiento BAJÓ EL SUELDO A SUS FUNCIONARIOS.

Visto en Cousas