Demografía, Religión, Libertad – Post de José Enrique Centén Martín

Visto en Reflexiones Propias de José Enrique Centén Martín.

El alarmante descenso Demográfico en España causado en gran medida por la crisis, no lo quieren paliar nuestros gobernantes debido a la postura de este mal llamado gobierno en estar más interesado en la reducción del déficit marcado por Bruselas que en la creación de empleo. Este retroceso demográfico puede ser a medio plazo irreparable al no cejar en la profundización de medidas restrictivas enfocadas solamente en la merma del poder adquisitivo y derechos fundamentales del Bienestar social de los ciudadanos, que a su vez nos está llevando a una desigualdad con nuestro entorno bajando un escalón como país desarrollado, como nos califican las agencias al utilizar términos econométricos que tanto les gusta mirar a nuestros próceres, pero que nadie sabe como funcionan.

El retorno de migrantes a sus países de origen, el eufemismo de “la movilidad exterior” como trata nuestra ministra a la emigración forzosa que se ven abocado nuestros jóvenes, entre ellos muchos muy bien preparados, algunos con premios internacionales, a quienes este gobierno los consideran insuficientes para poder investigar en España, el nivel de conocimiento para acceder aquí debe ser del 12 sobre 10, o tener padrino cercano a su ideología, como la propia ministra que no se la conoce oficio, en política desde los 23 años. O la exportación de 5.000 jóvenes anuales (como si fuese ganado) al nuevo Reich alemán. O la “movilidad exterior” de ATS, médicos…, que por su excelente preparación son reclamados en países árabes y europeos falto de personal en sus Hospitales. Todos esos jóvenes en su gran mayoría no volverán o lo harán dentro de bastantes años, posiblemente procreando en el extranjero, haciendo que el índice de fecundidad descienda alarmantemente por falta de jóvenes, al no regenerarse nuestra población, base del mantenimiento de la Nación por los impuestos, esos con los que viven esta “panda de sinvergüenzas”, impuestos para mantener el poco Estado de Bienestar que están dejando o las pensiones futuras, no solo las nuestras, si no de los que retornarán al cabo de los años. Y este gobierno impasible, sin crear empleo, es más, destruyéndolo a un ritmo incesante, con la tasa de paro mayor de Europa, la economía sumergida y de subsistencia en aumento y el cada vez mayor número de parados sin prestaciones sociales.

No se puede negar que este gobierno es fiel a su esencia, “tiralevitas” rendidos a religión, nos están desmarcando de los países desarrollados sumergiéndonos en un retroceso de varias décadas respecto a los países del entorno occidental al que pertenecemos, todo por la gran influencia de la Conferencia Episcopal, sin remilgos. Demostrada está su influencia: la nueva Ley contra el aborto, las críticas en mayor o menor medida al uso de métodos anticonceptivos o su limitada información, el abandono de los programas de planificación familiar que pasan a ser privatizados, solo les queda hacer un poco más de presión para limitar o prohibir los divorcios. Volverá el “ahí te quedas” o “voy a por tabaco”, porque los cuerpos necesitan desahogos y alegrías, aumentará al abandono de hijos no deseados. Todo muy bien elaborado, aquí han visto el negocio estos que se consideran Natalistas; con las medidas restrictivas aparecerán nuevos o nuevas “sor María” que proveerán a empresas especializadas en adopciones, por supuesto subvencionadas porque estarán regidas por ellos, demostrando su verdadera cara, Mercantilistas de sentimientos ofreciendo vástagos a golpe de talonario.

Todas estas acciones del gobierno y sus confesores, están coartando nuestra libertad individual y la igualdad de géneros. Abandonando la política de las dos libertades del mundo desarrollado para la Fecundidad, que consiste en: si se desea controlar, aborto legalizado y planificación familiar, si deseas aumentar la descendencia, ayudas públicas (prestación económica y social, desgravaciones y políticas de conciliación). Pero este gobierno solo está para beneficiar a unos pocos en detrimento del resto. Y cuando nuestro índice de fecundidad está a la cola del mundo con 1,03 hijos por mujer, ni siquiera en el umbral de renovación generacional, muy por detrás de los países del Norte de Europa que tienen una política Natalista real, haciendo a las mujeres incorporarse al mercado laboral, de forma gradual pero masiva, aquí pretenden que vuelva aquello de, “la mujer en casa y con la pata quebrada” solo para procrear y atender a su “hombre”, destruyendo las ayudas a maltratadas, reduciendo las casas de encuentro y entregando las existentes a la orden religiosa de Los legionarios de Cristo.

Con este gobierno no sé dónde vamos, solo sé que estamos en camino.

De la seducción al castigo

De Rosa María Artal en El Diario.es

Soraya antes y después / Montaje de Manuel Ansede

Enero 2009. Soraya Sáenz de Santamaría aparece en la portada del diario El Mundo en actitud sugerente. Es una entrevista de andar por casa, personal, en la que quien llegaría a ser vicepresidenta del Gobierno español está sentada en el suelo, envuelta en vaporosos tules, descalza, intensamente maquillada y retocada y con expresión –digamos- seductora. Poco más de tres años después, la vemos ataviada con vestido monjil hasta el cuello, mantilla cubriendo su pelo púdicamente recogido y un desmesurado recato. El tránsito es todo un símbolo del aparente cambio del PP.

Como en el cuento de Caperucita, antes de las elecciones el partido mostraba patita de cordero. No era la derecha rancia de toda la vida sino una moderna y liberal. Después emergió el lobo completo, ultraconservador, más fiero aún de lo previsto.

En Abril de 2011, Mariano Rajoy prometía de nuevo que su máxima prioridad sería el empleo. Añadía una solución que no pasó inadvertida a ciudadanos atentos: Hay que trabajar unas poquitas horas más o ganar un poquito menos. Los medios recogieron la frase entre líneas, no se atrevieron a reflejarla textual en toda su inmensa profundidad. Pero, en efecto, la reforma laboral demostraría que la pezuña con photoshop correspondía al lobo. Menos sueldo, más horas, y mayor facilidad para el despido. El paro nos cruje, va a más, y asistimos al doloroso desgarro de EREs dramáticos, y en condiciones miserables que ha posibilitado la ley del PP.

La memoria viva de los vídeos de Internet nos muestra la seducción que acabó en maltrato. La subida de impuestos era profundamente insolidaria con las clases medias. Del todo “inaceptable” pagar las “gracietas” del gobierno (del PSOE). El IVA se constituía en el mayor “sablazo” imaginable. Congelar el sueldo de los funcionarios suponía un inadmisible recorte. La sanidad y la educación jamás los tocaría un gobierno del PP. Los pobres tenían que ser menos pobres y la clase media dejar de ser perseguida. Decían: “que se hunda España, nosotros la levantaremos”. Y aseguraban que su gobierno daría “confianza” y se solventaría la crisis.

Aún aleteaban las pestañas y entreabrían la boca, agitaban el tul y marcaban atributos, aún arrullaban con cantos dulces cuando la realidad llegó una vez más disfrazada: las “subidas temporales”, los “gravámenes”, la “regularización de activos ocultos”, los copagos y repagos en sanidad, las exclusiones, el hacinamiento de las aulas, las fiambreras para comer, la subida de tasas en la Universidad, el desplume de la cultura, la ciencia y la investigación, la bajada de sueldos y acoso a los funcionarios que sostienen uno de los sistemas públicos más depauperados de Europa.

De negro riguroso ya, el PP enarbola el látigo para declarar delito –incluso contra el Estado- las protestas de los ciudadanos sojuzgados. Para enclaustrar a la mujer en el papel secundario que tuvo en tiempos de aciago recuerdo: tutelada en sus decisiones y abocada a regresar al hogar por los precisos recortes que se han estipulado. Para envolvernos en toros, inciensos, mantillas, sacristías, recato, escasez, penitencia, cilicios, lutos, la españolización por decreto. Para educar en la ignorancia, la sumisión y el infantilismo. Para culpar a los ciudadanos de los males que les aquejan y eludir toda responsabilidad en los hechos. Para ignorar el llanto y el desamor.

Esta España nuestra –quizás por la educación recibida durante siglos- muestra una especial querencia por el sadomasoquismo. Y por desenfocar la raíz de los problemas. El civismo no toleraría flagrantes mentiras, ni mucho menos el castigo social. Pero todavía hay quien gusta de ser flagelado y humillado. Y rechazar ser ciudadano libre y con dignidad.

De las sugerentes transparencias al embozo mojigato. De los pies desnudos a la gota malaya. Nos pronostican años de recesión y aumento del paro. Y los amos culpables se ensañan con la víctima rellenando de lucro botas ajenas. El mal sueño ha de acabar. No era seducción embriagadora, era photoshop. Y bajo los disfraces queda un desnudo que solo se mantiene para los crédulos por la elevada y desproporcionada autoestima de sus propietarios. Por su inmenso cinismo.

¡Jódete tú! de Mikel Jauregi

Mikel Jauregi Periodista
¡Jódete tú!

Diría que, incluso más que las históricas medidas de recorte que iba desgranando Mariano Rajoy desde el estrado de la Cámara Baja, lo que el miércoles encendió los ánimos de muchas personas fue la absoluta satisfacción que demostraron ante esos anuncios los señores diputados y las señoras diputadas del Partido Popular. Sonrisas, risitas y aplausos de la bancada azul al presidente que, de una patada, ha mandado a la mierda al ya averiado -su predecesor en el cargo puso su granito de arena, recuerden el tijeretazo de mayo de 2010- Estado del Bienestar español. En las redes sociales, la cerrada ovación que recibió Rajoy al finalizar su alocución fue contrastada con imágenes de la ministra italiana de Trabajo, Elsa Fornero, en diciembre pasado, cuando rompió a llorar al presentar las duras medidas de ajuste que su Ejecutivo se prestaba a adoptar para satisfacer los requerimientos de la UE. Lágrimas amargas, por un lado; «olé tus huevos, Mariano», por otro.

Lo que vino a confirmar esa impresión -o certeza- de que la ciudadanía y sus problemas les importan bien poco a las y los dirigentes del PP fueron las tres palabras que soltó una de sus diputadas después de que el presidente explicitara la reducción de las prestaciones por desempleo: «Que se jodan». Para que quede claro: Andrea Fabra, que así se llama la señora y que, para más inri, es hija de Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón imputado por varios delitos de corrupción, desea ver jodidos -más de lo que ya están, se entiende- a los 5 millones de parados que hay en la actualidad en el Estado español. Desempleados, sin pasta y jodidos.

No sé si pedirá disculpas o no. No sé si dimitirá o su partido la cesará, o, por el contrario, seguirá ocupando ese escaño. No me preocupa la suerte que pueda correr Andrea Fabra. Solo es una más de esas casi 200 personas que, estoy convencido, desde la bancada del PP pronunciaron esas mismas tres palabras -«que se jodan»- cuando escucharon «bajaré las prestaciones del paro». Aunque fuera en silencio, o por lo bajini.

Lo que nos toca a quienes soñamos con otra Europa más justa es acertar con la forma de joder a estos cretinos que, además de robarnos a quienes no tenemos responsabilidad alguna en este circo, se nos están riendo a la cara.
Visto en Diario GARA, via Menéame

A tomarle el pelo a tu tía

En Pandemonium

Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado, aquí. Leerlo que no tiene desperdicio.

Estoy totalmente convencido de que todo este pitorreo de los viajes a costa del presupuesto público se va a acabar (si se acaba) por una razón puramente estética. Es decir: estoy seguro de que los políticos no entienden en absoluto qué es lo que están haciendo mal en este terreno. Probablemente creen que la indignación ciudadana por este tema se debe a la envidia o a la demagogia. Y es probable que renuncien a esos viajes, temporalmente, por una cuestión de buen gusto, como el que decide no comerse una tartita de nata frente a un pobre de solemnidad que pide limosna en medio de la calle. Es altamente probable que los políticos no entiendan que, en la vida real, la gente trabaja en su despacho, sin levantar el culo de la puta silla, y que el 90% de los viajes de negocios son totalmente prescindibles. Y más en una época en la que es perfectamente factible hablar con un interlocutor que está, digamos, en Tokyo, cara a cara, durante todo el rato que quieras, sin gastar ni un duro. Con el ordenador, el iPad o incluso el móvil. Joder, yo mismo lo hago a diario. Gratis. Otra cosa es que utilices tu trabajo como excusa para pegarte el viajecito de placer, para escapar de la rutina diaria o para irte de putas con tus amigotes durante la convención de comerciales del sector de tuberías galvanizadas. Que un defensor del pueblo se dedique a dar la vuelta al mundo a cargo del contribuyente debería ser motivo suficiente para inhabilitar a este tipo de por vida. ¿Hay algún trabajo más localista y que requiera menos contacto con el extranjero que el de un defensor del pueblo? Es que si habláramos de un diplomático, o de un alto funcionario del ministerio de Exteriores, o del vicepresidente del Gobierno, tira que te vas… pero ¿un defensor del pueblo?

Vamos, hombre. A tomarle el pelo a tu tía.

Un chiste español.

Artículo de Opinión de Isaac Rosa – el diario.es – Zona crítica.
Se abre el telón y aparecen, en un mismo escenario: el ex presidente de Bankia firmando su propia indemnización; dirigentes de la Caja Castilla La Mancha, de la CAM y de Banco de Valencia revisando extractos bancarios para comprobar si han cobrado sus respectivos finiquitos; consejeros de ex Cajas de Ahorro hoy convertidas en banco añadiendo ceros a la derecha de diversas cantidades; concejales de urbanismo estrechando manos de promotores mientras con la otra mano se guardan un abultado sobre en el bolsillo; los mismos concejales y otros cuantos más aprobando en plenos municipales nuevos barrios para duplicar o triplicar la población local, urbanizaciones sobre la arena de las playas, campos de golf en zonas resecas, palacios de congresos, auditorios y puentes colgantes de renombrados arquitectos; concejales tránsfugas cambiando de sillón y de voto; presidentes de Diputación inaugurando aeropuertos sin aviones, autovías sin tráfico y museos sin contenido; presidentes y consejeros autonómicos firmando falsos ERE, fraccionando contratos para no sacarlos a concurso, entregando hospitales públicos a empresas constructoras, haciéndose trajes a medida, hablando por teléfono con amiguitos del alma, poniendo primeras piedras de parques temáticos, velódromos, ciudades de las artes, ciudades de la justicia, ciudades de la luz, ciudades de la ciencia, ciudades de la hostia; dirigentes tan defensores de la familia que contratan a la propia hasta varios grados de consanguinidad; directores generales cargando copas, putas y coca al presupuesto; consejos de ministros firmando indultos a banqueros y aprobando amnistías fiscales; bancos perdonando deudas a partidos; gobernantes incrementando su patrimonio a ritmo exponencial; tesoreros firmando contratos fantasma para financiar el partido; empresarios ofreciendo sobornos para conseguir contratos públicos; concejales exigiendo sobornos a empresarios para otorgarles contratos públicos; diputados votando en bloque para impedir comisiones de investigación y comparecencias; empresas privatizadas y entregadas a compañeros de pupitre; palcos futbolísticos donde se cierran negocios; un presidente de la patronal quebrando empresas, dejando agujeros millonarios y a cientos de trabajadores en la calle; grandes fortunas haciendo la declaración de la renta y saliéndole a devolver; aviones con destino a paraísos fiscales que despegan con dificultad por lo cargadas que llevan las bodegas; noventa y nueve mariachis cantando corridos en la junta general de una Sicav; obispos marcando la X en la casilla de la declaración de la renta; obispos disfrutando vacaciones eternas en el paraíso fiscal español; un presidente del Tribunal Supremo cenando de lujo con su amigo en Marbella; el yerno del rey, la hija del rey, el rey; Don Vito saliendo de la cárcel; Jaume Matas usando la escobilla…

¿Cómo se llama la película?

¿Crisis? Frío, frío. ¿Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades? Frío, mucho frío, helado. ¿Burbuja? Frío, frío, seguimos lejos. ¿Estafa? Templado, templado. ¿Robo? Calentito, calentito. ¿Corrupción? Caliente, muy caliente. ¿Corrupción masiva? Cada vez más caliente, a punto de quemarte. ¿Corrupción sistémica? Cuidado, cuidado, que te quemas…

Se cierra el telón. Aplausos y risas.

(Se ruega no traduzcan este chiste al alemán, no sea que lo lean en Berlín y acaben mandándonos a tomar por…)