¿Qué es la teoría de los costes hundidos?

Visto en The Huntington Post de Natalia Matín Cantero en [Enlace retirado]

Las vacaciones son un buen momento para emprender nuevas aventuras, pero también para dar carpetazo a proyectos que, a pesar del tiempo y energía invertidos, están destinados al fracaso.

Una relación sentimental sin futuro que se alarga y se alarga cerrando el paso a otras posibles parejas; un trabajo que te horripila pero para el que te has preparado largamente; un negocio que, a pesar del dinero y energía invertidos, tiene escasas posibilidades de salir adelante. Son tres ejemplos de proyectos que, pese a toda esa energía, tiempo o dinero, parecen destinados al fracaso pero cuesta horrores abandonar.

Tanto en cuestiones trascendentes, al estilo de las planteadas, como en temas menores, la tendencia es a adoptar decisiones que justifiquen las anteriores, aunque ya no resulten válidas. O, si se prefiere la versión de andar por casa, más vale malo conocido que bueno por conocer. Es natural comprometerse con la decisión que uno toma y querer que resulte exitosa, pero el problema llega cuando nos negamos a abandonar un proyecto que ya resulta inútil, porque se ha invertido mucho en él. Somos, en suma, muy poco racionales.

La cuestión es que, cuando uno se detiene a reflexionar –y las vacaciones son el tiempo ideal, ya que disponemos de ese precioso recurso, el tiempo, necesario para ello– quizá lleguemos a esta importante conclusión: los costos no recuperables –el tiempo, energía, dinero invertidos– son irrelevantes de cara a las decisiones actuales. Cometen este error los generales que continúan destinando más y más recursos (vidas humanas, tristemente) a batallas perdidas, o los ejecutivos que siguen derrochando fondos cuando está claro que la iniciativa no va a salir adelante…sigue leyendo

Una bailarina del Ballet Ruso se duerme a media pirueta de puro aburrimiento

De El Mundo Today
dormida
Lina Pashkova, integrante del Ballet Imperial Ruso desde hace diez años, se durmió ayer mientras representaba el tercer acto de “El lago de los cisnes”, en el que la reina le pide a Sigfrido que elija esposa. “Suerte que no estaba en el lago porque se habría ahogado”, explica el director artístico del espectáculo. La bailarina se durmió en el aire al ser levantada con gracilidad por otro bailarín y luego cayó al suelo, permaneciendo en él durante más de cinco minutos mientras sus compañeras seguían mecánicamente la coreografía y la iban empujando con los pies hacia un extremo del escenario.

“Nadie se dio cuenta porque cayó en un lateral y el foco de la escena estaba en el centro. No se despertó hasta que una compañera la hizo caer al patio de butacas con una patada involuntaria. Su caída despertó a tres personas del público, a quienes golpeó en la cara con las nalgas”, explica un trabajador del teatro. La compañía admite que este tipo de incidentes suelen ocurrir en los ensayos pero no en las representaciones con público.

“Me dejé llevar por el vaivén de la música. Era un momento de la obra muy ceremonial, muy hechizante. Y además había comido fabada en el Nebraska, lo cual, quieras que no, te deja amodorrada”, admite la bailarina.

Uno de los cisnes enseñaba un testículo

Pashkova no será sancionada por lo ocurrido pero sí se multará a Alexei Bekzhanov, uno de los bailarines que estuvo haciendo de cisne con un testículo asomando por un extremo de las mallas. Aunque algunos espectadores consideran que “ese cisne con el huevo fuera era lo único que nos mantenía en tensión”, el director artístico cree que se trata de un descuido inadmisible. El bailarín, pues, será trasladado a “El Cascanueces”, donde podrá “sacarse lo que quiera, si es que se atreve”.